Siéntese el devoto ante una mesa. Posición de brazos cruzados sobre la mesa. Adormézcase el devoto con la cabeza apoyada sobre sus brazos cruzados. Debe el devoto invocar a los Maestros Jinas para que le ayuden en estas prácticas. Puede llamarse a Babaji (El Cristo Yogui de la India) o a su hermana Mataji. Puede invocarse a Harpócrates o a San Pedro, etc. Cuando ya el estudiante comience a soñar, levántese de la silla, sin hacerse razonamientos de ninguna especie, automáticamente, instintivamente y conservando el sueño como oro puro. Entonces el estudiante debe dar un salto lo más largo que pueda con la intención de flotar en el espacio. El devoto debe marcar en el suelo con un lápiz, el sitio exacto hasta donde llegó el salto. Diariamente el estudiante debe repetir el experimento Incansablemente, pacientemente, pintando siempre una raya en el suelo con un lápiz para marcar el largo de cada salto. Este sistema es maravilloso porque el estudiante Jinas va apreciando sus grados de progreso Jinas. Puede que su salto hoy haya sido de un metro de largo; mañana puede haber aumentado un centímetro, pasado mañana otro centímetro, etc., así el estudiante va midiendo con exactitud su progreso Jinas. Al fin notará con asombro un buen día, que ha dado un salto demasiado largo, un salto extraño, que ningún atleta puede dar, estas señales le indican claramente su progreso en la ciencia Jinas. Después de semejante extraño salto, ya el devoto podrá quedar flotando en el Hiperespacio ha alcanzado la Victoria. Esta clave es formidable. Lo importante en el ocultismo es la práctica. Ya la gente está cansada de teorías; ahora se necesita ocultismo práctico. Los teorizantes ni hacen ni dejan hacer. El estudiante no debe perder el tiempo teorizando. Es mejor practicar callado. Guardar en secreto los triunfos. Se debe guardar mucho silencio porque esta ciencia es secreta. Es mejor callar. Así nos evitamos las burlas de los teorizantes inútiles, que ni hacen ni dejan hacer, esos son parásitos sociales.